martes, 19 de enero de 2010

Natalio Botana, capitalista poderoso


Julio Gálvez Barraza

Cuenta Neruda en sus memorias que en 1933, en Buenos Aires, fueron invitados con Federico García Lorca a una noche de fiesta en la mansión de un poderoso millonario. Se trataba, dice , de un hombre rebelde y autodidacta que había hecho una fortuna fabulosa con un periódico sensacionalista. Su casa, rodeada por un inmenso parque, era la encarnación de los sueños de un vibrante nuevo rico. Centenares de jaulas de faisanes de todos los colores y de todos los países orillaban el camino.... Así eran las cosas en la casa del famoso Natalio Botana, capitalista poderoso, dominador de la opinión pública en Buenos Aires.
La anécdota va más allá de las condiciones periodísticas y económicas del anfitrión. En el fondo, nos narra una aventura erótico cósmica, que comenzó con las vaporosas miradas que una poetisa alta, rubia y de ojos verdes dirigía a Neruda. Luego de la cena, apartados ya de los otros invitados, se consumó el encuentro poético amoroso. Mientras el sacrificio al cielo estrellado y a Afrodita nocturna se consumaba en lo alto de la torre, Federico corrió alegremente a cumplir su misión de celestino y centinela...
Como toda la prosa del poeta, la aventura está brillante y extensamente narrada. Es muy posible que fuera cierta, y si no, merecería serlo. Lo que ya no parece tan extensa (y ahora vamos al grano) es la descripción que hace el poeta de Natalio Botana y que algunos biógrafos nerudianos se han encargado machaconamente de repetir, sin investigar ni conocer al personaje. Tal como lo entendemos; capitalista poderoso y dominador (o manipulador) de la opinión pública, si no tenemos a mano una descripción más amplia, son reseñas un poco peyorativas. Natalio Botana, si bien es cierto que fue un hombre rebelde y autodidacta que había hecho una fortuna con un periódico, tiene episodios en su vida que son dignos de destacar y que van más allá de una reseña tan escueta.

El domingo 5 de noviembre de 1939, a bordo del vapor francés "Massilia", anclado en el puerto de Buenos Aires, se encontraban 147 españoles republicanos que habían escapado de la represión franquista. Todos ellos en tránsito, con diversos destinos; 132 viajaban a Chile, 9 a Bolivia y 6 a Paraguay. Permanecían alojados a bordo hasta que pudieran abordar los trenes internacionales respectivos o el vapor de carrera con destino a Asunción. Las rigurosas medidas adoptadas por las autoridades argentinas no permitían a los pasajeros acercarse a los marineros de la nave, ni siquiera asomarse a los ojos de buey para mirar el puerto de Buenos Aires.
Ese mismo domingo, señala la desaparecida investigadora Dora Schwarzstein , en el hipódromo de Palermo, el caballo "Romántico" ganaba el Gran Premio Carlos Pellegrini. A pesar de no ser el favorito, fue el más rápido sobre los 3 mil metros de recorrido y logró los 50 mil pesos de premio para su dueño, Natalio Botana, fundador y director propietario de "Crítica", en esa época el diario más popular de Buenos Aires.
¿Cómo se enlazan estas dos pequeñas historias? De una manera fuera de lo común y totalmente impropio de un poderoso nuevo rico: El flamante ganador del premio hípico se presentó en el puerto pidiendo ver a los pasajeros del "Massilia". El comisario de a bordo le advirtió que no podía visitar a nadie, a lo que Natalio Botana respondió:
¿Usted no sabe quién soy yo?
¡A mi no me importa quién es Usted! respondió duramente el comisario, pero estos señores son rojos peligrosos y los llevaré de aquí al tren internacional. Mi misión es vigilarlos y que nadie salga del barco.
No sólo voy a venir a ver a los refugiados, también los voy a bajar a todos, sentenció el director de “Crítica”.
A los pocos días, Natalio Botana repartió el monto del premio hípico entre los españoles del "Massilia". Entre ellos: el arquitecto Alberto Barral, hermano del escultor Emiliano Barral, muerto en el frente de Madrid; Arturo Cuadrado, crítico y técnico de cine; Gori Muñoz, uno de los pintores decoradores de mayor talento de España, y luego de Argentina; Manuel Ángeles Ortiz, pintor, discípulo de Picasso y amigo y colaborador de García Lorca; Clemente Cimorra, periodista y escritor; Severino Mejuto, un actor de gran talento; Luis Ciutat de Miguel, ingeniero y Mariano Perla Muñoz, periodista.
Luego Botana logró, gracias a la insistente campaña emprendida por su diario, la autorización del presidente Ortiz para que ese puñado de hombres, mujeres y niños, pudieran afincarse legalmente en Argentina. Sin embargo, nadie se explicó claramente la decisión del Presidente Ortiz. Desde 1880, Argentina había recibido a millones de inmigrantes. En 1930 cerró sus puertas a la inmigración. En 1938 aumentaron los obstáculos para el ingreso de extranjeros, en especial a los judíos y a los españoles republicanos. Algunos historiadores y memorialistas, entre ellos María Rosa Oliver, señalan que la admisión de los españoles del "Massilia" se debió únicamente a la campaña que hizo “Crítica” y a la acción decidida de su director, con quien el gobierno tenía una deuda pendiente.
Jamás olvidaré lo que hizo Botana por nosotros, recuerda uno de los pasajeros. –Quién se animaba en aquel momento a presentarse así, suelto de cuerpo, y pedir por los rojos republicanos? Él sabía cómo moverse y estaba dispuesto a jugarse, era un verdadero antifascista.

Pero, ¿quién fue este hombre que cambió el país de destino de tantos españoles? De origen uruguayo, Natalio Félix Botana Millares llegó a la Argentina en 1911, luego de abandonar el Seminario Jesuita y la carrera de Derecho. Perteneció a una familia tradicional de ricos campesinos. Una vez en Buenos Aires, entró a cubrir las notas sociales en el diario “La Razón”. Su desempeño, en este primer trabajo, no se puede describir como exitoso. Al poco tiempo fue despedido. Comenzó entonces a escribir para la revista “P.B.T.” donde se convirtió en un periodista de nota. Con la experiencia y los contactos logrados, en septiembre de 1913, a los 25 años de edad, fundó el diario “Crítica”.
Botana logró hacer un periódico moderno, masivo y financiado a través de la publicidad. Por entonces, los diarios más importantes de Argentina, como “La Nación”, “La Prensa”, “La Razón”, estaban muy entrelazados con los intereses económicos y políticos del país. “Crítica” combinaba denuncia, sensacionalismo y artículos de numerosos escritores y poetas de la época, creando una visión innovadora que rompió moldes. En él escribieron grandes nombres de la literatura argentina, entre ellos Enrique y Raúl González Tuñón, Nicolás Olivares, Roberto Arlt, los hermanos Martínez Cuitiño, Arturo Mom, Hermano de Amparito Mom, Homero Manzi, Conrado Nalé Roxlo, César Tiempo y Jorge Luis Borges, quien junto a Ulises Petit de Murat tenían a su cargo la Revista Multicolor de los Sábados, importante suplemento cultural de aquellos años. Para ilustrar el primer número, Botana contrató al muralista mexicano David Alfaro Siqueiros. El director de “Crítica” fue un personaje amado y odiado, pero respetado por su gran amplitud periodística, que ofrecía textos como los Cantos de Maldoror, del Conde de Lautréamont, a la vez que proponía a los intelectuales temas como el radioteatro o el tango.
“Crítica” llegó a ser también un baluarte en la defensa de la República Española primero y de los refugiados republicanos después. Señala la doctora Schwarzstein, que desde el estallido de la guerra civil, el diario publicó notas editoriales, columnas de opinión y colaboraciones que expresaban un abierto apoyo al Gobierno republicano, criticando con dureza la actuación del ejército franquista. Denunció el apoyo alemán e italiano a Franco y criticó asimismo la actitud pasiva de los gobiernos democráticos europeos, acusándolos por el desenlace de la Guerra. Además, desde el estallido de la rebelión, el diario había comenzado una suscripción popular a favor de la Cruz Roja Española; “Crítica” y el propio Botana encabezaban los aportes con mil pesos cada uno y el personal del diario aportaba una cantidad menor.
Es difícil pensar que Neruda no conociera la labor de Natalio Botana y su posición frente al problema español, teniendo amigos tan cercanos como Raúl González Tuñón y Pablo Rojas Paz. El primero, en 1933, trabajaba como periodista para “Crítica” y conoció a García Lorca, precisamente a raíz de una entrevista que hizo para el diario. Al segundo, Botana le encargó la dirección de la página de fútbol. Rojas Paz fue el primero entre otros talentos literarios, que llevó el fútbol a la literatura.
En marzo de 1939, cuando Neruda salió de Chile como Cónsul Especial para la Inmigración Española, estuvo en Argentina y contactó con los organismos solidarios. Desempeñó un importante papel en la consecución de la unidad de los intelectuales argentinos interesados en la ayuda a sus camaradas españoles. El diario “Orientación” de Buenos Aires, señalaba que: en una amplia reunió promovida por Neruda, fue designada una Junta Directiva encargada de este trabajo y que organizará una Feria de Libros y Cuadros, un concierto dirigido por Juan José Castro, una función conjunta de los teatros independientes, un gran festival cinematográfico y otros actos de gran importancia cultural y social. María Rosa Oliver, en uno de sus libros de recuerdos, amplía la información de “Orientación”. Señala que al llegar Neruda a Buenos Aires para exponer el problema español a los argentinos, se citaron en su casa. Allí, el poeta chileno expuso clara y brevemente la situación; qué se estaba haciendo y cuánto urgía su solución. Sugirió que los allí reunidos serían más eficaces si se conformaba una comisión especial que actuara públicamente. Formada la comisión fuimos obteniendo mejores resultados, pero siempre para casos individuales. La admisión masiva se debió a la campaña que hizo “Crítica” y a la acción decidida de su director, Natalio Botana, con quien el gobierno tenía una deuda pendiente: “Crítica” había preparado el terreno para que tuviera éxito la asonada militar que el 6 de septiembre de 1930 derrocó al gobierno de Yrigoyen. O como consecuencia de ese toma y daca, o por el temor que a todo gobierno le inspira la oposición de un periódico popular de gran tiraje, el puerto se abrió finalmente a esta nueva afluencia de españoles.5

Es difícil creer que Neruda no se hubiese cruzado con Botana en alguna de estas actividades solidarias.
Luego el Cónsul Especial emprendió el viaje a Francia a bordo del vapor "Campana". En Río de Janeiro, última escala antes de dar el salto a Europa, escribe al Ministro de Relaciones Exteriores de su país, Abraham Ortega, para dar cuenta de su labor en el Río de la Plata. En una posdata de la carta, fechada el 19 de Abril de 1939, le dice que adjunta un recorte del diario “Crítica” de Buenos Aires. Desconocemos el contenido del recorte. Seguramente se refiere a su propia participación en la organización de la solidaridad argentina.
“Crítica”, por esos días, estaba volcado en alertar sobre la situación de los refugiados españoles. En el número del 3 de abril informaba sobre la actitud intimidatoria del gobierno argentino ante las instituciones pro republicanas, denunciando la detención de 70 personas de distinta filiación política en un Festival Pro España Leal. En el ejemplar de día 9, Guillermo Delgado denunciaba la horrible vida en los campos de concentración para refugiados que había habilitado Francia, confirmando al mismo tiempo las denuncias sobre el mal comportamiento de los funcionarios de la Cancillería argentina. También publicaba cables de agencias internacionales que denunciaban el mal trato a que eran sometidos los refugiados en Francia, donde morían de hambre y frío y sin ningún tipo de atención médica. A partir de esos días, el diario denunciaba al gobierno argentino de tratar de modo benevolente a los grupos franquistas reaccionarios, a la vez que concentraba todos sus esfuerzos en lograr que los refugiados puedan ponerse a salvo de sus penurias en Argentina: Desgarradoras voces de auxilio lanzan los refugiados españoles... Quieren venir a trabajar... (“Crítica”, 18 de abril de 1939).
Si en la historia del exilio republicano español a Chile son fundamentales los nombres de Neruda, José Manuel Calvo o Abraham Ortega y en México lo es el del matrimonio Gamboa; en Argentina, el que inscribió su nombre con méritos propios fue Natalio Botana. Este capitalista poderoso, dominador de la opinión pública, que había hecho una fortuna con un periódico sensacionalista, dueño de la fabulosa finca “Don Torcuato”, que, además, era un hombre solidario, enemigo acérrimo de las dictaduras y del fascismo, murió en un accidente automovilístico en Jujuy, el 7 de agosto de 1941. No alcanzó a ver cómo el gobierno de Perón, al acabar la II Guerra Mundial, asilaba a los criminales nazis que lograron escapar de Alemania. Por esas fechas ya no existía Botana y el diario estaba al borde de la quiebra.
Entre la gran cantidad de documentos que se almacenan en la Fundación Neruda, hay uno que contiene la lista de algunos de los pasajeros del "Massilia". Es parte de un informe enviado por esos años al poeta desde Argentina. El escueto encabezado que lo clasifica, dice: Intelectuales españoles embarcados en Francia en el vapor Massilia, con destino a Chile, que han quedado en la República Argentina por presión de la prensa y el pueblo de esa nación sobre el Gobierno. En él no hay referencia a la labor en pro de los republicanos españoles de Natalio Botana. Lo mismo que omite el poeta en sus memorias.