sábado, 8 de mayo de 2010

MEA CULPA

Hace más de diez años, el profesor y escritor Jaime Ferrer me invitó a intervenir en una mesa redonda en torno a la historia del Winnipeg. Además de Jaime, que moderaba la mesa, participaban en ella tres pasajeros del Winnipeg, entre ellos el historiador Leopoldo Castedo. Fue una de mis primeras intervenciones en público sobre este tema y estaba nervioso, temeroso de que los nervios me jugaran una mala pasada. Y me la jugaron. Durante mi intervención, al citar un texto del diario El Mercurio, no sé por qué lapsus de memoria, lo denominé como El Siglo. Antes de ver la cara de extrañeza de alguno de los asistentes, antes de oír el susurro de uno de mis compañeros de mesa, ya me había dado cuenta que la había jodido, que me había equivocado. Rectifiqué inmediatamente y el equívoco no pasó más allá. Al final del acto no tuvo mayor comentario. Sin embargo, no pasó más allá para los asistentes, pero yo aún recuerdo el bochorno, aún me quema la cara el rubor por el lapsus.
Desde entonces he procurado prepararme para cualquier charla y revisar mis escritos. Muchos de los que me han oído, o me han leído, pueden dar fe de esto. Me he ganado con ello una cierta fama de riguroso aunque, ciertamente, siempre puede aparecer algún gazapo.
Hace poco más de un mes, en este mismo Blog, en el artículo titulado Abraham Ortega, he soltado otro gazapo. Me he equivocado y tengo que entonar un mea culpa. Y es muy tonto el error porque la vida del ex ministro de Pedro Aguirre Cerda la estudio desde hace más de diez años.
En ese articulo, cuando hablo de la vil acusación constitucional presentada contra Ortega, digo: La presentó Jorge González von Marées, dirigente máximo de la Vanguardia Popular Socialista, partido que encubría al Movimiento Nacional Socialista de Chile. El jefe nazi y otros nueve diputados del mismo partido, lo acusaba de los delitos de concusión, atropello a las leyes y de haber comprometido gravemente el honor de la Nación en el ejercicio de su cargo.
No sólo tengo que reconocer mi error. También tengo que reconocer que no me había dado cuenta del mismo, hasta que un lector me lo advirtió. Hace unos días, recibí en el Blog un comentario al artículo firmado por Mauricio E. Valenzuela. Para evitar posibles suspicaces, no lo explico, mejor lo transcribo textual. Dice así:

Bueno, primero no había 9 diputados del movimiento nacista. Segundo era nacista y no nazi. Lo del negociado de los judíos era efectivo y la venganza de este señor contra Jorge González fue meterlo al manicomio. La VPS no encubrió al nacismo. Lea la histoira [sic] mejor. Saludos

Y el señor Valenzuela tiene toda la razón y le agradezco su comentario. La Vanguardia Popular Socialista (VPS) no tenía 9 diputados en el período parlamentario de 1937-1941. Sólo tenía tres, a saber: Jorge González von Marées, Gustavo Vargas Molinare y Fernando Guarello Fitz Henry.
Obligado por el pundonor, revisé el artículo, mis archivos y mi memoria para descubrir el origen del error. No me fue difícil encontrarlo. El número de 10 diputados -El jefe nazi y otros nueve diputados-, corresponde a los parlamentarios que presentaron la acusación constitucional: Jorge González von Marées, (VPS); Juan Smitmans, (Liberal); Gustavo Vargas Molinare, (VPS); Luis Urrutia Ibáñez, (Liberal Democrático); Francisco Javier Labbé, (Conservador); Alfredo Cerda, (Conservador); Raúl Marín, (Liberal); Alejandro Dussaillant, (Agrario); Mario Urrutia (Conservador) y Ramón Luis Arrau (Conservador).
Como vemos, de los tres diputados de la VPS, sólo dos firmaban la acusación. Y esto tiene una explicación muy clara, (Quizá a eso se refiere Valenzuela cuando recomienda leer bien la historia), el tercero, Fernando Guarello, no firmó porque así podía integrar la Comisión Investigadora, que fue lo que luego sucedió.
La Cámara procedió a sortear el nombramiento de la Comisión que debería informar la acusación. Resultaron elegidos los diputados señores: Edmundo Fuenzalida y Julio González Verdugo, liberales; Fernando Guarello, VPS; Aurelio Benavente y Rodolfo Masson, radicales. El "sorteo", como vemos, favoreció por tres contra dos a los acusadores.
He ahí la aclaración de un error. Sin embargo, debo decir que, de cinco puntos que me rebate el señor Valenzuela, sólo le encuentro razón en uno. Y podemos analizar los otros cuatro:
Según él, creo entender, está mal empleado el término "nazi", dice: era nacista y no nazi. Es cierto que los Nacista chilenos, en esos años, se diferenciaban de los Nazis alemanes por una letra. Ahora bien, si yo hubiese escrito la palabra con "c" en vez de "z", un muy alto porcentaje de lectores, de este tiempo, pensaría que era un error ortográfico. Tampoco me pareció necesario emplear tres o cuatro párrafos para dar la explicación por el uso de una letra u otra. Sin embargo, lo que diferenciaba a los nacis chilenos de su homónimo alemán era eso, un error ortográfico. Por ser el producto de la misma confusión de ideas, ambas ideologías se confunden. Tampoco el que el nacismo chileno haya sido de izquierda en algunos de sus vaivenes políticos lo coloca en un lugar especial. En Alemania, Georg Strasser intentó ir a la izquierda y Hitler lo acalló sin piedad con sus cuchillos largos. Si hiciéramos una diferenciación entre Hitler, Mussolini y González von Marées (salvando las grandes diferencias personales), veríamos que son tres expresiones distintas de una misma idea.
Tanto el Movimiento Nacional Socialista como después la VPS, aplicaron elementos fascistas a la realidad chilena, alejándose de los prototipos originales, sin abandonar su carácter violento y discriminatorio. El nacismo con "c", lo escribieron los líderes y miembros del MNS, para asociarlo con la familia ideológica fascista europea, pero a la vez para diferenciarlo y darle carácter chileno. Este verdadero empeño en demostrar la diferencia, se acentuó después de terminada la II Guerra Mundial, cuando ya se conocía la barbarie perpetrada por los nazis alemanes. Aún hoy en día encontramos líderes nacistas criollos justificando el cambio de una letra. En una de sus páginas de la red, señalan que: no es un "eufemismo", sino simplemente la transliteración correcta de la sigla al castellano.
La diferencia de una letra u otra no cambia la historia de los nacis criollo, ni cambia la biografía de Abraham Ortega.
Lo del negociado de los judíos era efectivo, afirma el comentarista. Y en mi artículo no lo niego, es más, lo explico. Pero, basado en estudios de documentos, prensa y testimonios de la época y en el veredicto de un juzgado civil y en las comisiones investigadoras de ambas cámaras parlamentarias, puedo decir tajantemente que Ortega no fue instigador ni beneficiario de tal "negociado". No es la primera vez que leo alguna opinión en contrario. En algunas páginas de nacis criollos aún se puede leer esta errónea y maliciosa versión. No sé si por una absoluta desinformación de los articulistas o porque, a setenta años de los hechos, aún continúa la campaña en contra del ex Ministro. Tampoco sé si el señor Valenzuela en un "naci". Sólo me limito a contestar su comentario.

También afirma que ...la venganza de este señor contra Jorge González fue meterlo al manicomio. Como yo escribo sobre Abraham Ortega, deduzco que Valenzuela quiere decir que Ortega metió a González von Marées en el manicómio. Craso error, señor Valenzuela. El que metió a González en el manicomio fue el Ministro Arturo Olavarría, uno de sus muchísimos adversarios, quien obtuvo una resolución que "declaraba en interdicción" a González von Marées. Fue detenido porque según supuestos informes psiquiátricos estaba con sus facultades mentales perturbadas. Fue a dar al Manicómio, de donde sus familiares y amigos lo sacaron al cabo de dos semanas. Eso ocurrió en mayo de 1941, 17 meses después que Ortega dejara de ser Ministro.
La VPS no encubrió al nacismo, dice finalmente el señor Valenzuela. Si hacemos un poco de historia, veremos que el Movimiento Nacional Socialista (MNS) fue creado el 5 de abril de 1932, en el período de anarquía política y social que sobrevino a la caída del gobierno de Ibáñez. Sus fundadores fueron el general retirado del Ejército Francisco Javier Díaz Valderrama, el escritor Carlos Keller y Jorge González von Marées. Los tres tenían fuertes lazos familiares o profesionales con Alemania y estaban influenciados por la ideología nacionalsocialista. En la página del Archivo Chile (www.archivochile.com), leemos: En una primera etapa, el MNS se caracterizó por una actitud germanófila e imitativa del modelo de partido fascista. González von Marées se convirtió en un líder mesiánico y con poderes absolutos, al estilo del Führer. Sus tropas de asalto paramilitares se dedicaron a sembrar el terror entre los partidarios de izquierda...
Como sabemos, el 5 de septiembre de 1938 un grupo de nacis se levantó contra el gobierno de Arturo Alessandri. Las acciones las dirigió González von Marées desde una casa en Las Condes, muy alejado del lugar de los hechos. El resultado fue lo que conocemos con la Matanza del Seguro Obrero. Luego de esta asonada, a mediados del mes de enero de 1939, el MNS, pasa a denominarse Vanguardia Popular Socialista, cuyas siglas fueron VPS.
Nuestra sinceridad, nuestra fe, nuestro infatigable tesón para no desmayar en la tarea, se estrellaban contra el repudio que provocaba nuestro nombre ... el cambio de nombre se hacía, pues, imperioso.
Sólo así podríamos salvar la barrera que los adversarios habían levantado entre nosotros y el pueblo... El paréntesis abierto en nuestra existencia por los acontecimientos del 5 de septiembre nos deparó la ocasión propicia para efectuar el cambio doloroso, pero impostergable, que las circunstancias exigían
. (Jorge González von Marées, febrero de 1941)
Como vemos, basados en las propias palabras del jefe naci, la VPS "encubrió" al MNS. Las nuevas siglas sólo encubrían una ideología, no cambiaban su fundamento. Podríamos haber usado otros sinónimos: ocultó, escondió, soterró, tapó, envolvió, cubrió, disimuló, guardó. Y la idea era la misma.
He ahí, señor Valenzuela mi explicación. Le devuelvo sus saludos aunque no creo llegar a convencerle, porque, lo mismo que la acusación de los “nacis” a don Abraham, (lo acusaron en cinco puntos y, políticamente, sólo pudieron aprobar uno), usted, por un error, que acepto, me acusa en cinco puntos.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

No te dejes atemorizar por los nazis!
Sigue adelante con este blog tan interesante, Julio.
Atte, Una Fan.

Anónimo dijo...

Gracias a desatinados e infundados comentarios como el que ha hecho el Sr. Valenzuela hemos tenido la oportunidad, una vez más, de leer a tan brillante exponente de la historia como es el Sr. Julio Gálvez. Con tanto rigor en la documentación presentada y la excelente manera de exponer los argumentos muchos somos los afortunados de tener a personas como él en el ciberespacio. Las verdades bien expuestas y la sinceridad con que el Sr. Gálvez se expresa es un buen incentivo para meternos en su blog. Así pues Sr. Valenzuela, como ha visto, ha salido trasquilado. Pocos pueden competir con el peso intelectual del Sr. Gálvez. Le sugiero y recomiendo Sr Valenzuela, escuchar la entrevista que hace un par de semanas le hicieron al Sr. Gálvez en Catalunya Ràdio en el programa Mapamundi de Barcelona sobre la vida del Ministro Ortega y su labor en el Winnipeg. Los catalanes aplauden con entusiasmo la intervención del Sr. Gálvez y lamentan que personas como usted aún no tengan clara de cómo fue realmente "la película". Un saludo desde Barcelona.

Anónimo dijo...

Muchas gracias don Julio Gálvez por toda la información que nos entrega a través de su blog, es muy interesante leer sus artículos; hoy en día toparse con un blog como este es muy grato.
Siga asi, me declaro fan, espero pronto comprar su libro.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Mauricio E. Valenzuela dijo...

Muy interesante discución, salvo por el apelativo de nazi que se me pone. Ufff¡ Insisto en mi punto, homologar el nazismo aleman con el nacismo chileno es un error. Estudiando el recorrido político de este movimiento las diferencias son claras, aunque, es verdad, que al principio fueron difusas.

Con el tiempo y las constantes luchas electorales que hicieron menester cambiar el rumbo de sus inclinaciones de discurso, el movimiento llegó a rechazar el fascismo como apelativo. Un ejemplo lo encontramos en 1936, periodo marcado por arduas estrategias electorales tendientes a los comicios de marzo del año siguiente. El MNS asumió un discurso popular buscando consagrarse como una tercera opción, alejándose de la calificación de “fascista” con que la izquierda tildaba a la derecha, siguiendo la campaña antifascista del Komitern, que de paso buscaba la unificación de las fuerzas de izquierda en torno a Frentes Populares.
En agosto de ese año Mauricio Mena dio un discurso por radio Pilot, donde aludió a que el MNS estaba lejísimos de seguir la senda del imperialismo alemán.

Incluso un año antes también encontramos atisbos, aunque no de forma tan pública, de este rechazo del MNS hacia los modelos extranjeros a cuya universalidad y materialización en la realidad chilena habían adherido en su génesis. En julio de 1935 el nacismo criticó duramente a la Jugendbund o juventud alemana residente en el sur de Chile. El mismo Jefe afirmó que sus actividades no eran aceptables para el sentimiento nacional, ya que según él, sólo apuntaban en un país como el nuestro, con una alta tasa de descendientes de alemanes, a desnacionalizar a la población mitad germana. Según el MNS los motivos de su discordancia con la organización de colonos alemanes eran cuatro : (i) Afirmaban que la Jugendbund era una proyección en Chile del la organización del Tercer Reich, Las Juventudes Hitleristas, que como la policía, el ejército y las S.A, representaban al Estado Alemán al usar un uniforme que portaba sus símbolos. En este sentido podría decirse que la swástica no era usada por el nacismo criollo por representar un emblema foráneo. Esta era la primera crítica. (ii) El MNS criticaba las inspiraciones doctrinarias que la Jugendbund tomaba desde Alemania. Estas, según el nacismo criollo, eran impartidas en ese país de acuerdo a los nuevos principios políticos, sociales, raciales y filosóficos con el fin de que los visitantes del extranjero, con ascendencias alemana, quedaran indisolublemente ligados al Reich. (iii) Otro punto de discordancia era que, según el nacismo criollo, la Jugerdbund tenía un sistemático plan de envío de contingente para educarse en Alemania, destinado a uniformar la mentalidad de los jóvenes en el espíritu de la Juventud Hitlerista. “Esto por tratarse de niños chilenos es inaceptable”, decían. (iv) Finalmente estaba el tema racial. Adolfo Schwazenberg, Jefe de la Jugendbund había sido anteriormente expulsado del nacismo. En una circular confidencial que envió a los jefes de grupos de la juventud alemana no vaciló en tildar al Jefe –de madre alemana- “de renegado, principalmente por haberse manifestado partidario de una decidida mezcla de razas entre germanos y criollos”. De este documento se valió el nacismo para aducir la intolerancia racial de la agrupación alemana, señalando que su fin de evitar la mezcla de sangres era condenable. Pese a este rechazo formal, en el fondo el proselitismo pro alemán fue un hito que marcó la historia del movimiento hasta su desaparición.


saludos, y no hay necesidad de llegar al insulto, sobretodo firmando anonimo. Recabaré más antecedentes para seguir discutiendo

Anónimo dijo...

Bonito mensaje fuerte. Nunca pensé que era tan fácil. respetos a usted!

Anónimo dijo...

He querido publicar algo como esto en mi sitio web y esto me dio una idea. Saludos.

Anónimo dijo...

thanks amigo! great post!