jueves, 22 de marzo de 2012

23 de Marzo


Ya no me acuerdo cuándo fue, cuándo será

que fuimos hijo y padre. Cuándo

fuimos dos y cuando fuimos uno.

Aún yo soy un niño andando de su mano.

Aún no doy el primer paso hasta sus pies.

Aún no he nacido, y él me mira

en los ojos de mi madre. Aún no existo,

y ya sé que siempre he de buscarlo,

en los límites del mundo y de mí mismo.


Tengo ante mí dos manos arrugadas.

Tocar mi mano es como tocar tus propias manos,

aprisionando un martillo y un sueño.

Contigo tuve pan y hermanos.

Y con mi madre tuvimos rostro y dueño.

1 comentario:

melina valdes dijo...

Me llegó mucho esto, no por mi sino por mi hijo, no sé si algún día el podrá decir lo mismo, no sé si algún día llegará a sentir lo mismo, quizás cuando mire a los ojos de su madre, verá también a su padre...